Tres aspectos fundamentales sobre la movilidad jubilatoria: el monto que supuestamente pierden los haberes más altos es ínfimo y de difícil éxito en la justicia; la demanda promocionada como colectiva es individual y el cargo de defensor de la tercera edad no existe, se trata de una divulgación periodística.

1. El monto que supuestamente pierden los haberes más altos es ínfimo y de difícil éxito en la justicia

La verdad es que, comparando los porcentajes de incremento, en los diferentes montos jubilatorios, se advierte que la supuesta pérdida comienza a partir de quienes cobran $ 50.000 y termina en los casos más altos, con una confiscatoriedad del 7%. La Corte Suprema de Justicia, en toda su historia y diversas composiciones, ha resuelto que recién resulta confiscatoria una quita a partir del 15%, por lo que esta pseudo demanda no prosperará. El criterio es unánime de la jurisprudencia, y no hay derecho a una determinada movilidad, es decir, no será factible reclamar que se prefiera la ley de ayer a la ley actual, constitucionalmente dictada.

2. La demanda promocionada como colectiva no lo es. Es individual y solo buscan datos para un futuro

Esta publicitaria demanda no es colectiva, y quienes se han acercado, convocados por los demandantes, no participarán de la misma. Sólo registraron sus datos para ser posibles accionantes en un futuro. La demandante es una señora jubilada, y la jueza interviniente rechazó la intención de que sea aplicable a toda la comunidad pasiva. Por lo tanto, dejar sus datos sólo resulta funcional a un marketing.

3. El cargo de defensor de la tercera edad no existe, se trata de una divulgación periodística, aceptada por el supuesto defensor

El Dr. Semino es un abogado que integra desde hace años el staff de la Defensoría del Pueblo del Gobierno de la Ciudad, cuyo titular es el Dr. Amor, que ya se ha pronunciado despegándose de este planteo, pero lamentablemente con poca difusión. Por lo tanto, no debemos dejarnos engañar:

NO ES GRAVE LA LIMITACIÓN AL HABER

NO ES DEMANDA COLECTIVA

NO ES EL DEFENSOR DE LA TERCERA EDAD

Por Elena Mitjans