La Corte Suprema de Justicia de la Nación, en su nueva composición, tiene varias cuestiones jubilatorias resueltas y otras que debe resolver. En primer lugar, resolvió el caso Blanco, en el cual sentenció que en la redeterminación del haber inicial jubilatorio, debe respetarse la actualización de los diez mejores años, con el índice ISBIC (Construcción), como venía sosteniendo el alto Tribunal, y no el RIPTE, que inconstitucionalmente la ANSES de Basavilbaso y Macri pretendía imponer con retroactividad.

En realidad, en dicho falló no definió con claridad que el motivo es la irretroactividad de las leyes y el carácter de derecho adquirido en la determinación del haber inicial. El Estatuto de los jubilados es la ley vigente al cese y los derechos que otorga no pueden ser disminuidos en virtud del principio de Progresividad del Código Civil, de la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales. El Congreso puede dictar todas las nuevas fórmulas de movilidad que quiera. Lo que no puede es aplicarlas retroactivamente si disminuyen los derechos. En todo caso, se podrán aplicar para jubilaciones futuras.

En segundo término, la Corte acaba de resolver la inaplicabilidad del impuesto a las ganancias a los haberes jubilatorios. Merecida conquista, tras larga lucha. Pero quedan pendientes varias cuestiones. Una se refiere a personas con capacidades reducidas. Violando los principios elementales del derecho administrativo y previsional, Macri suspendió el pago de más de 160.000 pensiones e intimó a sus beneficiarios a que acrediten nuevamente sus incapacidades.

La Cámara de la Seguridad Social ordenó restituir esas pensiones. La administración, primero debía realizar el correspondiente sumario, con derecho a defensa del beneficiario, que acredite que las incapacidades eran indebidas. Esperemos que la Corte sostenga esta doctrina en la materia. La misma Cámara, también reiteró su doctrina sentada en el caso Fernández Pastor. Dispone que en el llamado empalme ocurrido con el cambio de fórmula de movilidad, ANSES reconozca un 10% sobre el último tramo de la fórmula anterior. Significa un aumento del 10% para 17 millones de beneficiarios por los seis meses no computados.

Falta resolver la cuestión de fondo sobre la vigencia en la fórmula de movilidad anterior, y la inconstitucionalidad de aplicar la nueva fórmula a los jubilados anteriores, porque dicha práctica de la ANSES lesiona los derechos adquiridos. La nueva fórmula sólo podrá aplicarse a jubilaciones posteriores.

Por último, cabe recordar que a principios de los años 90’, los jubilados y jubiladas cobraban 150 dólares de mínima y algunos 50 más que les aportaba el PAMI. Allí apareció Norma Plá en la Plaza Lavalle, con la vaca Aurora y un cartelito que decía «450 dólares YA». El 1° de diciembre del 2015, el sistema previsional argentino pagaba de mínima 467 dólares, la jubilación media era de 812 dólares y el Fondo de Garantía y Sustentabilidad era una reserva de 70.000 millones de dólares. Todo eso fue en el gobierno de Cristina. Hoy la PUAM es de menos de 200 dólares, la jubilación media es menos de 400 y el FGS solo tiene menos de 40.000 millones de dólares. Hay muchos que les mienten a los jubilados diciéndoles que siempre estuvieron mal. Es mentira. Hubo un tiempo en el que tuvimos el mejor sistema previsional de América Latina. Fue durante el gobierno de CFK. Volvamos por ese sistema y por esos haberes.

Juan Carlos Díaz Roig