Un tema que no ha tenido la suficiente difusión pública, es que, últimamente, a través de un galimatías de normas, se ha limitado mucho la posibilidad de jubilarse. En la Argentina hay una enorme proporción de trabajadores no registrados. Sumado a los que por la profunda recesión quedan fuera del sistema por despidos o falta de trabajo, muchas personas no logran reunir los requisitos de 30 años de aportes, aunque hayan alcanzado la edad requerida.

Teniendo en cuenta la realidad socio-económica, que es lo primordial a la hora de gobernar, se establecieron distintos planes de facilidades de pago (o moratorias), a fin de facilitar la inclusión de quienes quedaban sin cobertura. Pero en la situación actual no se ha hecho otra cosa que cercenar o limitar estos caminos. Así, podemos resumir cuáles son estos planes que aún rigen al día de hoy:

  1. Ley 24476. Aún rige, para hombres y mujeres, pero permite reconocer y pagar aportes supuestamente omitidos, por tareas autónomos anteriores a setiembre de 1993. Como el tramo debe computarse a partir de los 18 años del trabajador, es obvio que el paso del tiempo reduce los años posibles. Por ejemplo: una mujer que hoy cumpla 60 años, nacida en 1959, que cumplió los 18 años en 1977, solo puede computar 16 años pagando esta moratoria.
  2. Ley 26970. Sancionada en agosto 2014, estableció otra moratoria, ampliando el tramo hasta diciembre de 2003, por un plazo de 2 años. Pero por ley 27260, fue prorrogada tres años más, aunque solo para mujeres menores de 65 años y vencerá el 23 de julio de 2019.
  3. 4222/18, para hombres. Tamaña discriminación generó que ANSES dictara esta norma administrativa, ampliando la moratoria a los hombres, pero solo los que hayan cumplido 65 años en 2004, o sea, ¡los que hoy tienen 80 años! Judicialmente se obtuvo la revisión de este disparate, pero esto obliga al ciudadano a litigar eternamente contra un Estado que les bloquea sus derechos.
  4. Prestación Universal para el Adulto Mayor. Cuando se sancionó la ley 27260, de Reparación Histórica, se instituyó un nuevo tipo de beneficio: la Prestación Universal para el Adulto Mayor. Con el solo requisito de tener 65 años de edad cualquiera fuera el sexo, y pocos o ningún aporte al sistema. Además, permitía continuar en actividad y aportando, hasta llegar a totalizar los 30 años. El monto es muy reducido, ya que equivale al 80% de la jubilación mínima vigente. Un tiempito después, a través de la ley de presupuesto, se eliminó esta franquicia, que beneficiaba a los más humildes, y si cobran la PUAM, no pueden trabajar ni aportar.
  5. Evaluación socio-económica. Pero nada es fácil en esta Argentina, ya que todas las moratorias y la PUAM, además de las limitaciones mencionadas, tienen la exigencia de una evaluación patrimonial, a fin de que solo puedan utilizarse por personas carentes de recursos. La reglamentación estableció un monto de ingresos, que es equivalente a la base imponible máxima provisional, por arriba del cual no se puede acceder a estos beneficios y varias limitaciones patrimoniales.

Queda claro que la creatividad de las actuales autoridades, es muy frondosa, pero siempre con el objetivo de cortar los caminos para la obtención de beneficios jubilatorios de la Argentina de los trabajadores informales, de los despidos, de los cierres de pymes y de la gran recesión.

FALSOS MITOS INSTALADOS

En la opinión pública se instalaron algunos mitos, que se suman a los que ya denunciamos en nuestro libro Sistema Previsional Argentino. Mitos y verdades [HIPERVINCULO AL LIBRO WEB CICCUS]. Estos son: “el sistema está quebrado”, “la ecuación entre jubilados y aportantes no cierra”, “los últimos años se regalaron jubilaciones”, todos son falsos.

No difunden datos muy importantes, ya que el sistema provisional se nutre no solo de los aportantes, sino también de un gran componente impositivo (parte del IVA, del impuesto al cheque, del impuesto a las ganancias, de la coparticipación federal, etcétera). Por lo tanto, el más humilde ciudadano, cuando compra una gaseosa, está pagando el IVA y aportando al sistema, aunque no esté cotizando aportes jubilatorios.

Tampoco es cierto que se jubiló gente sin aportes, como la mal llamada jubilación de ama de casa, ya que se trató de una moratoria y todos pagaron sus aportes, que se descontaron de la jubilación.

Es importante esclarece e informar, a fin de no caer en mentiras que protegen otros intereses, que no son precisamente el bienestar popular.

Elena Mitjans